Ivan Ljubicic, el cerebro detrás del nuevo revés de Roger Federer

Ivan Ljubicic nació en Banja Luka, Bosnia, y se exilió junto con su familia durante la Guerra de los Balcanes. De padre electricista y madre ama de casa, se crió en Italia, donde se desarrolló en el tenis. Finalista de Wimbledon junior en 1996, tuvo una valiosa carrera en el circuito profesional: alcanzó el número 3 del mundo en 2006, ganó diez títulos ATP (incluido Indian Wells 2010, con 31 años) y embolsó más de US$ 10.000.000 en premios oficiales. Cuando en diciembre de 2015 Roger Federer anunció el final de su vínculo con el sueco Stefan Edberg, hasta entonces su entrenador, y comunicó que Ljubicic se sumaría a su equipo, no fueron pocos los que se preguntaron verdaderamente qué le podría aportar el croata a la leyenda suiza. Hoy, con Federer en lo más alto de la Carrera hacia el Masters de Londres y con los trofeos de Australia, Indian Wells y Miami en su raquetero, los resultados hablan por sí solos. Ljubicic tiene una marcada responsabilidad en el perfeccionamiento y la explosión que el helvético exhibe en su revés, el golpe más débil durante su magnífica carrera y el que tantos dolores de cabeza le causó, sobre todo ante los drives cruzados de Rafael Nadal. Esa fue la táctica principal que el español utilizó para imponerse en 23 partidos desde 2004; sin embargo, esa pelota atiborrada de revoluciones hoy no le hace cosquillas a Roger, que triunfó en los tres encuentros de la temporada al jugador que algún momento fue su kryptonita: en las finales de Australia y Miami, y en los 8vos de final de Indian Wells.

federer lubijic

La rejuvenecida -y asombrosa- versión de Federer (en agosto cumplirá 36 años) pega el revés no bien se levanta el tiro rival, lo golpea hacia adelante, en forma agresiva y variando las direcciones. Su raqueta con cabeza más amplia (97 pulgadas) y mayor superficie de impacto, también es una ayuda desde 2014, cuando empezó a hacer el cambio. El Federer de no hace tanto tiempo utilizaba continuamente el revés con slice durante los peloteos y en las devoluciones de saque al lado impar. Hoy, no especula ni un segundo: ataca, busca paralizar y dañar. Ljubicic, salvando las distancias obvias, tenía un revés de una mano con el que todo el tiempo trataba de abordar. Esa esencia que lucía el balcánico en el court es la misma que actualmente exhibe el suizo y que deja boquiabiertos a todos. Si con Edberg, Federer jugó agresivamente en la red con más frecuencia que en el pasado, con Ljubicic castiga de revés como nunca. Está claro que la inactividad del año pasado le permitió al equipo ensayarlo una y mil veces. “He golpeado tantas bolas en los entrenamientos que fui ganando más y más ritmo hasta que integré el golpe a mi sistema”, expresó el máximo campeón de Grand Slam (18), en el primer Masters 1000 del año, tras darle una paliza a Nadal: 6-2 y 6-3.

“Ljubicic era de los peores rivales que me podía tocar”. Juan Ignacio Chela, ex número 15 del mundo, tiene muy presente al croata. “Odiaba jugar contra él, porque todos sus tiros eran diferente, te sacaba ritmo. Con el revés era ofensivo, tenía variantes, jugaba bien el cruzado, el paralelo y el slice. Además, tenía dominio del slice corto, que me hacía correr hacia adelante. Te jugaba todos los tiros diferentes. Quizás se ponía a pasar bolas en un punto y en el otro tiraba directo un winner. Y Federer tiene ese estilo. No tengo dudas de que Ivan le debe haber inculcado un poco eso a Roger”, le comenta Chela a LA NACION. El Flaco pudo ganar sólo una de las siete veces que se enfrentó con el croata: en el US Open 2007.

Chela, actual coach de Diego Schwartzman, acentúa, además, que si la relación entre Federer y Ljubicic perduró durante un tiempo prolongado es porque se sienten muy cómodos y en buen funcionamiento. Y aporta una anécdota del último Abierto de Australia para refrendar lo que opina: “Antes del torneo, Diego entrenó con Federer y lo que vi entre ellos fue una relación buenísima, relajada, con diálogo. Hay otros casos de jugadores top que ni se hablan con sus entrenadores. Acá todo lo contrario”. Y añade, sobre el “nuevo” revés del actual número 4 del circuito: “El de hoy es mucho más sólido; antes se lo veía frágil, enganchaba pelotas. Después de varios tiros con mucho peso que le tiraban para ese lado, terminaba errando. En la final de Australia, contra Rafa, parecía que lo iba a encerrar y sin embargo salía muy ofensivo desde el fondo. Está muy bien físicamente, además”.

David Nalbandian jugó mucho contra los dos. Con el croata terminó 4-5 en el historial y, con el suizo, 8-11. Puntualmente, frente a Ljubicic, el cordobés jugó en numerosas circunstancias: en la Copa Davis, en Grand Slam, en Masters 1000 y hasta en la Copa de Maestros. “De haber jugado con los dos durante tantos años, me parece que Ljubicic tenía un muy buen revés, además del saque, y creo que desde ese lado le puede haber aportado algo en la mejoría a Roger. Seguramente es algo muy ensayado”, opina Nalbandian, ex número 3 del tour, ante la consulta de LA NACION.

Ljubicic, campeón de la Copa Davis en 2005, tenía un revés sincronizado, fuerte, con temprana preparación y elegante terminación. Observador e inteligente, integró el Consejo de Jugadores en diferentes períodos y como coach les hizo aportes al canadiense Milos Raonic y al checo Tomas Berdych. Cuando se unió al equipo de Federer (el croata tiene buena química con Severin Luthi, capitán del equipo suizo de la Davis, amigo y colaborador de Roger), algunos se sorprendieron. Uno de ellos fue el serbio Novak Djokovic; no lo tomó con felicidad, sobre todo por su estrecha relación con Ljubicic y por la “información” que el calvo podría transmitirle a uno de sus competidores directos. “Ivan conoce mi juego y el de todos los rivales de Roger. Creo que esa es una de las razones por las que Federer lo ha incluido en su equipo (.) Ljubicic es un gran tipo, tranquilo, relajado”, describió Nole, en ese momento líder del ranking.

Dos puntos de lujo contra Nadal en Miami

Guillermo Coria tiene el historial en su favor frente a Ljubicic: 3-2. El Mago lo recuerda así: “Fue un gran jugador. Además del saque, tenía en el revés su mejor golpe. Y se movía bien pese a la altura que tenía (1,93m)”. Coria celebra la unión entre el croata y Federer y la compara con la de Andre Agassi y Gil Reyes (gurú del Kid de Las Vegas). “Yo hablaba siempre con Reyes y ellos analizaban a todos los jugadores, iban sacando lo mejor de cada uno y cada cuatro meses veían qué podían aplicar en el juego para seguir creciendo. A Federer, con la facilidad natural que tiene para tomar esos golpes rápidos, se le hizo fácil mejorar el revés. Que su entrenador haya sido top ten le da un plus diferente. Lo más importante como entrenador es transmitir lo que uno quiere decir y siempre la ventaja que tiene un jugador que ha sido bueno es que ve por dónde viene la jugada. El respeto que se gana el entrenador cuando indica algo y después se cumple, es espectacular. Así debe ser esa relación hoy. Claro que Roger tiene una gran humildad para seguir buscando herramientas y manteniéndose en este nivel; la velocidad actual no es la misma de hace diez o quince años”.

Pese a los ocho años de diferencia, Ljubicic y Nadal se enfrentaron nueve veces en el tour, entre 2005 y 2011. El mallorquín se impuso en siete oportunidades, pero el croata nunca fue un rival sencillo para el Matador. Inclusive, con revés de una mano, el balcánico le hizo muy buenos partidos sobre polvo de ladrillo, una de las superficies que Ljubicic menos dominaba (terminó su carrera con un 56,5% de efectividad). La información sobre Nadal que Ljubicic tiene cargada en su disco rígido es abundante y valiosa. Y, naturalmente, la comparte con Roger, a quien sólo pudo vencer en tres de los 16 encuentros entre ellos.

Ljubicic tuvo puntos de contacto con la Argentina durante su época en actividad. Fue uno de los “perjudicados” por el doping positivo de Mariano Puerta en Roland Garros 2005. El zurdo lo venció en la primera rueda, el croata se sintió defraudado al conocerse posteriormente la noticia de la sustancia prohibida y habló con sus abogados con la intención de demandar a la Federación Internacional de Tenis. Además, se enfrentó dos veces con el equipo nacional en la Copa Davis: en los cuartos de final de 2006, en Zagreb (la Argentina ganó 3-2), y en la misma instancia, pero cuatro años antes, en el Buenos Aires Lawn Tennis Club (con resultado idéntico). De aquel match recuerda una atmósfera “fantástica. Una de las mejores de mi vida”, contó.

Hoy, la función de Ljubicic es otra: acompañar, entrenar y tratar de hacer todavía mejor a una leyenda como Federer. Puede sonar insólito. Pero lo está cumpliendo.

Fuente : La Nacion

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