El último de los astros del fútbol mundial, el emblema de nacional de la redonda en los últimos tiempos, la promesa que ya no es tal. Puesto a la altura y comparado con Diego Maradona, los hinchas de Newell’s no elegimos uno entre los 2 y por el contrario, nos enorgullecemos de poder afirmar que también Lio está enfermo de Lepra como el Diego.
Hincha de Newell’s desde la cuna, la “Pulga” se sumó a los 7 años de edad al club de su corazón, y desde allí desparramó su magia durante años sobre la tierra de Malvinas, conduciendo a la famosa e imparable “máquina del ‘87”, deslumbrando a todo aquel que fuese a ver al equipo comandado por ese enano no mucho más grande que la pelota que llevaba pegada a sus pies. Lio era la estrella indiscutible de aquella categoría con la que ganó todo defendiendo la rojinegra. Jugó 176 partidos y marcó nada menos que 234 goles, dando muestras desde temprano del crack que se avecinaba.
Lamentablemente, la nefasta conducción de López que gobernó el club durante 14 años no le fue esquiva a la familia Messi, que requería de ayuda para costear el tratamiento que exigían los problemas de crecimiento de Lionel. Así fue que, sin otra alternativa, la “Pulga” se alejó de su Newell’s querido y con tan solo 12 años cruzó el charco hacia Catalunya en busca de nuevos horizontes que hoy, poco tiempo después, lo ven brillar en su máximo esplendor. Estando en la cúspide del fútbol mundial, elogiado por todos y reconocido como el más grande del mundo en la actualidad, Lio nunca se olvidó de su Newell’s y manifiesta en cada oportunidad su deseo de algún día volver al club que lo vió nacer y del que es hincha para retirarse con la rojinegra y cumplir su sueño y el de todo un pueblo que lo admira y aguarda por ese momento.

Justamente en estos días se filtro que leo va a renovar contrato con Barcelona y una de la clausulas seria que el día que se quiera pegar la vuelta para su rosario y jugar en el club que es hincha, su amado querido Newell´s old boy´s, el Barcelona no se lo impida. Esa es una de las tantas condiciones que pone el “10” del equipo culé.

Por eso en Rosario ya todos se animan a pensar que algún día ese niño llamado Lionel Andres Messi debute con la casaca rojinegra y que el sueño NO sea imposible